!Joder, Martita!... tres horas para decidirte a marcar mi número... y cuando te lanzas a hacerlo, te confundes con el tres y ocho. !Eres la caña! Para que después digas que el raro soy yo. Nada menos que tres veces te escribí el número en el messenger, ¡tres veces! Y no me sirven excusas tales como... "es que me has dado tres números distintos" o ataques morales como "ese tipo de bromas no tienen gracia"... No, si ahora resultará que el que venía con muchas cervezas encima era yo. Ya habrás podido comprobar que los tres números eran los mismos... Puedo ser cortito a veces, pero mi número telefónico me lo sé de memoria, ¡te lo aseguro, morena! Eso sí, apúntalo bien, no vaya a ser que sin querer llames al de mi madre y vuelvas a regañarme por ejecutarte la broma de hacerme el loco por teléfono con voz de mujer. Pero bueno, no pasa nada y la vida sigue. Un pequeño "disculpa" al muchacho que despertaste a las tres de la mañana, y un par de cervezas para humilde narrador, y todo solucionado (del té se pasa a la cerveza doble como el que no quiere la cosa). O eso ó el préstamo semanal de un precioso GPS de última generación (que espero poseas ya cuando leas estas líneas junto a un flamante reloj. Impaciente estoy por saber el desenlace de tus reyes)
Y mira tú por dónde, que lo último que me dijiste es lo primero que he hecho. Sin querer te estoy recordando cosas de ayer, esto es maldad y lo demás son tonterías (risa de perro de dibujitos animados subido en un coche que conduce un tipo malísimo). Espero al menos que gracias a que has descubierto que soy de fíar (mirando conversación, mirando registro de llamadas, y dándome la razón) no sientas verguenza por tan infames actos. Sí, es que eso de ponerse a hablar con el que dobla a Scooby-Doo es de una verguenza desorbitante (jiji). "Raquel, ¿a que nos sabes qué? Anoche estuve tres horas hablando con el muchacho de Badoo y... !es un hombre perro!". Como si lo viese, vaya (muñeco sacando la lengua). Como puedes comprobar, el que tiene motivos para avergonzarse soy yo, y en cambio, fíjate, tan normal y tan locuaz como -casi- siempre.
Menos mal que hoy te marchas a Ronda, dónde el clima antártico te helará un poco la sangre y ralentizará tus pulsaciones, impidiendo así que continues profiriéndome esos graciosos insultos que tanto humor me provocan (Buajajaajajajaja, risa del malo de los autos locos), sino, no sé que sería de mi débil persona...
Bueno, espero la corrección subrayada del texto que te envié, así como una copia del examen que tienes que ponerle a medio instituto -me apetece conocer cómo está mi nivel de inglés, y qué tal eres corrigiendo -.
Ahora toca dormir, que los reyes están a punto de abrir mi persiana... para obsequiarme con... !las llaves de un super poderoso deportivo italiano! El coche, según me han dicho, tendrá que esperar otras cuántas décadas.
Posee buen día, y cambia la cerveza por el roscón de los reyes mágicos, aunque con precaución, que ya sabes que a partir de cierta edad... ¡ejem! (risa de perro en coche veloz).
Besillo con acento madrileño.
En la variedad está el gusto
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